En Escritores Y Poetas podrás encontrar las mejores frases de amor para dedicar a la persona que te gusta o al amor de tu vida, poemas de amor para esas personas importantes para ti, los mejores poemas, escritos y relatos de los más importantes escritores y poetas del mundo, desde los conocidos hasta los desconocidos. En Escritores y Poetas nos esforzamos por mostrarle diariamente por lo menos un poema o frase para dedicar.

10 poemas cortos de amor

poemas cortos

Te quiero,
te lo digo,
vivir sin ti,
no consigo.

Quiéreme
como yo a
ti, porque
solo tú vi-
ves en mí.

El amor me
vuelve loca,
sálvame con
un beso de
tu boca. Leer mas»


La historia del lápiz

YouTube Preview Image

Balada de mi nombre, por Gabriela Mistral

El nombre mío que he perdido,
¿dónde vive, dónde prospera?
Nombre de infancia, gota de leche,
rama de mirto tan ligera.

De no llevarme iba dichoso
o de llevar mi adolescencia
y con él ya no camino
por campos y por praderas.

Llanto mío no conoce
y no la quemó mi salmuera;
cabellos blancos no me ha visto,
ni mi boca con acidia,
y no me habla si me encuentra.

Pero me cuentan que camina
por las quiebras de mi montaña
tarde a la tarde silencioso
y sin mi cuerpo y vuelto mi alma.
Gabriela Mistral


Poema Mi Villa de Ramón López Velarde

Si yo jamás hubiera salido de mi villa,
con una santa esposa tendría el refrigerio
de conocer el mundo por un solo hemisferio.

Tendría, entre corceles y aperos de labranza,
a Ella, como octava bienaventuranza.

Quizá tuviera dos hijos, y los tendría
sin un remordimiento ni una cobardía.

Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo,
el niño iría de luto, pero la niña no.

¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora,
una granada roja de virginales gajos,
una devota de María Auxiliadora
y un misterio exquisito con los párpados bajos?

Hacia tu pie, hermosura y alimento del día,
recién nacidos, piando y piando de hambre
rodaran los pollitos, como esferas de estambre.

Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo
que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje
su relincho, penacho gozoso del paisaje.

Corazón que en fatigas de vivir vas a nado
y que estás florecido, como está la cadera
de Venus, y ceniciento cual la madera
en que grabó su puño de ánima el condenado:
tu tarde será simple, de ejemplar feligrés
absorto en el perfume de hogareños panqués
y que en la resolana se santigua a las tres.

Corazón; te reservo el mullido descanso
de la coqueta villa en que el señor mi abuelo
contaba las cosechas con su pluma de ganso.

La moza me dirá con su voz de alfeñique
marchándose al rosario, que le abrace la falda
ampulosa, al sonar el último repique.

Luego resbalaré por las frutales tapias
en recuerdo fanático de mis yertas prosapias.

Y si la villa, enfrente de la jocosa luna,
me reclama la pérdida de aquel bien que me dio,
sólo podré jurarle que con otra fortuna
el niño iría de luto, pero la niña no.


Tu Amistad

Me diste tu amistad
en un tiempo tan difícil
sentí tanta felicidad
y aprendí que la vida no era nada difícil

Todas las mañanas me decías
si existiría mundo sin mí
tu mismo te respondías
que bastaba con ser la más importante para ti.

También decías que el amor
era invisible
y que solo los que lo pueden ver
pueden  hacerlo posible.

Como amigo te conocí
y como amigo te acepté
pero perdóname que ahora te lo diga
pero de ti me enamoré

Es tan difícil ahora borrarte
de  mi mente y mi pasado,
sacarte de mi lado
e iniciar una vida nueva.

Enviado por : Wendy


En Paz

Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste
ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos,
ni pena inmerecida;

Porque veo al final
de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto
de mi propio destino;
que si extraje las mieles
o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas
puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales
coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías
va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste
que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas
las noches de mis penas;
mas no me prometiste
tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve
algunas santamente serenas…

Amé, fui amado,
el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!

De el gran poeta
Amado Nervo (1870-1919)