…del sabor a vino dulce de tus besos,
del juego que con que danza tu mirada,
del tiempo que naufrago entre tus brazos
del aroma de tu piel en mi envoltura.

…de tu vehemencia, carisma, y osadía,
que seas mi faro por momentos infinitos,
del preludio y confín de tus impulsos
de que expandes tus alas y las mías.

….de que vistas de jade mi atavío,
que seas eclipse que extermina mi apatía,
de encontrarme en tus pupilas
de pasearme en tu locura.

…. de que suscites sin saberlo un verso,
y te fundas en la paz de mi silencio,
de la adicción que me produce tu presencia
y me hace afecta a tu llaneza y travesura.

…. que seas el ritmo y algarabía que me habita,
en confusión de sensatez y de descuido,
de resonancia que me llama y que me olvida
de la nostalgia que me causa tu vacío.

….de los minutos azulados y purpúreos,
que me acechan cuando bebo de tu aliento,
y me invade el sopor de tu universo
y el misterio ensortijado de un suspiro.

Colaboración de: Ma. Eugenia R. Camacho
De su libro “Sentires