Vamos, escucha una cosa,
decía una mariposa,
a su hijo en el capullo.
Todo en la tierra es tuyo,
en especial cuida la rosa.
Ejercita bien tu ala,
hazlo con sentimiento,
por si viene un fuerte viento,
y con gran fuerza te jala.
No juegues cerca del suelo,
puede haber un pequeñísimo,
que por que querer agarrarte,
puede apretarte y matarte.
Aléjate de las espinas,
pues si llegas a rasgarte,
te comerán las ardillas,
pues no podrás elevarte.
Y cuando se halle lloviendo,
cúbrete bajo una hoja,
una que sea muy fuerte,
y así me evitas congoja.
Hijo me estás oyendo?
Que lección de aquí sacamos?
Que no basta un buen cobijo,
cuando se ama a un hijo,
también consejos les damos!
Pues para llegar a viejo,
no basta solo salud,
se necesita el consejo,
que forje buena virtud.
Bernardo Arzate

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