Por la tentación
de un loco placer
que me embriagó
infiel te he sido,
cuando comprendí
ya todo pasó
por mi culpa está
nuestro amor herido.-
Puede ser fatal
si vos me dejás,
perdoname amor
sin vos yo no vivo,
como pudo ser
tan bajo llegué
por otra mujer
destruí tu cariño.-
Pagando mi error
sufriendo yo estoy
fuera del hogar
mi remordimiento,
no me condenés
si me equivoqué
dejame intentar
a empezar de nuevo.-
Hoy quiero volver
para encender
de fuego y pasión
tu cuerpo y el mío…
de decís que nó,
que te defraudé
para que volver,
no será lo mismo.-
Miren que pasó
a un hombre feliz
que por un desliz
todo lo ha perdido…
a la tentación
decile que nó,
busca esa pasión
en tu amor, tu nido.-
Colaboración de “Kico” Blanco
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Aquí estoy de nuevo
ansioso buscando la palabra
uniendo sílabas mudas
ante un mar de lágrimas
que me estremecen
empapándome
descubriéndome
sin esperar a que me defienda
o que encuentre respuestas
perdidas en el silencio.
Aquí estoy de nuevo
descubriendo pergaminos
hinchando mi cuerpo
procurando descifrar
en libros de sílabas polvorientas
una frase clave para mi palabra…
Aquí estoy de nuevo
aprendiendo a amar
no importa quien esté conmigo
extiendo mi mano
signalizando con ella
que no estás solo
toma mi corazón
para que mañana no digas
que esquivé tu palabra.
Aquí estoy de nuevo
porque un nuevo sol
nos enseñará las palabras graves
mañana ya sabré alzar las notas
hoy,
sólo entrego mi palabra
hecha poesía.
(Del libro inédito poesía para un canto nuevo)
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Un poco tarde esta felicitación pero me había sido difícil ponerme a escribir por estas fechas. Quiero agradecer a todas las personas que leen este pequeño espacio donde recopilo algunos de los poemas que me gustan de grandes escritores y poetas del mundo, les mando un abrazo a todos y espero que hayan tenido una excelente navidad en compañía de sus seres queridos y amigos.
Les dejo una canción de José Feliciano titulada Feliz Navidad.
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Desde mi cielo a despedirme llegas
fino orvallo que lentamente bañas
los robledos que visten las montañas
de mi tierra, y los maíces de sus vegas.
Compadeciendo mi secura, riegas
montes y valles, los de mis entrañas,
y con tu bruma el horizonte empañas
de mi sino, y así en la fe me anegas.
Madre Vizcaya, voy desde tus brazos
verdes, jugosos, a Castilla enjuta,
donde fieles me aguardan los abrazos
de costumbre, que el hombre no disfruta
de libertad si no es preso en los lazos
de amor, compañero de la ruta.
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Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
Autor: Francisco de Quevedo
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