En Escritores Y Poetas podrás encontrar las mejores frases de amor para dedicar a la persona que te gusta o al amor de tu vida, poemas de amor para esas personas importantes para ti, los mejores poemas, escritos y relatos de los más importantes escritores y poetas del mundo, desde los conocidos hasta los desconocidos. En Escritores y Poetas nos esforzamos por mostrarle diariamente por lo menos un poema o frase para dedicar.

Frases para San Valentin 2013

Se acerca el 14 de Febrero, fecha en que muchos declaran su amor y otros lo reafirman expresando su amor y cariño mutuamente, pues se trata del día de San Valentín, conocido en algunos lugares como día del amor y la amistad y en otros como el día de los enamorados.

Así que si deseas dedicarle unas bonitas palabras a tu pareja ese día y no se te ocurre algo bonito, puedes inspirarte con algunas de las frases que han inventado algunos escritores, pensadores y demás gente que expresa lo que siente en palabras, si no conoces a alguno, aquí te dejamos una serie de frases que posiblemente te pueden ayudar e inventar algo lindo para tu pareja.

Una ves que hayas inventado algo, puedes utilizar alguna de las imágenes para el 14 de febrero que tenemos y crear una linda tarjeta para regalar a tu pareja o enamorad@.

Frases san valentin 2013

Frases de San Valentin

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?
Pessoa, Fernando

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.
Borges, Jorge Luis

No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.
Anónimo

El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado.
Anónimo

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.
Saint-Exupery, Antoine

Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo.
Anónimo

Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Proverbio latino

El amor es una amistad con momentos eróticos.
Gala, Antonio

No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
Rochefoucauld, François

En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
Benavente, Jacinto

El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada.
Gautier, Teófilo

Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.
Wilde, Oscar

El camino no es largo cuando amas a quien vas a visitar.
Anónimo

¿Si no te quieren como tú quieres que te quieran? ¿qué importa que te quieran?.
Nervo, Amado

El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
Benavente, Jacinto

Quien bien te quiere te hará llorar.
Refrán

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
Nietzsche, Friedrich Wilhelm

Amor es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.
Anónimo

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.
Shakespeare, William

Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.
Colette

Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
Shakespeare, William

Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.
Benavente, Jacinto

El amor y la tos no pueden ocultarse
Proverbio italiano

El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
Tagore, Rabindranath

Un amante apasionado ama hasta los defectos de la persona a quien ama.
Molière, Jean-Baptiste Poquelin

Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados.
Donne, John

La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.
Platón

El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz.
Thoreau, Henry David

El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
Rochefoucauld, François de la

El amor es el único deporte que no se interrumpe por falta de luz.
Clarasó, Noel

El amor es física y química.
Ochoa, Severo

Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.
Baudelaire, Charles

El amor es un niño grande; las mujeres, su juguete.
Catalina, Severo

El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
Cervantes Saavedra, Miguel de

El amor crea en la mujer, una mujer nueva; la de la víspera ya no existe al día siguiente.
Balzac, Honoré de

Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.
Dumas, Alejandro

Dulce amor el alcanzado con dificultades.
Fields, W. C.

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.
Bioy Casares, Adolfo

El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.
Unamuno, Miguel de

Ouida amaba a Lord Lytton con un amor que convirtió la vida de él en un infierno.
Wilde, Oscar

Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.
Stendhal

El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos.
Lenclós, Anne de

El amor puede hacerlo todo, y también lo contrario de todo.
Moravia, Alberto

Los platónicos olvidan excesivamente que el amor es una física antes de ser un ensueño.
Gourmont, Remy de

El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
Tolstoi, Leon

Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
Santa Teresa de Jesús

El amor es ciego, pero los vecinos no.
Clarasó, Noel Leer mas»


Cuento de Navidad de Guy de Maupassant

Navidad 2013 esta a unos cuantos días, y que mas que recordar un cuento de Henry René Albert Guy de Maupassant, un escritor francés y autor de muchos cuentos, en este caso un cuento llamado Cuento de Navidad, esperemos les guste.

papa noel en trineo

papa noel en trineo

 Cuento de Navidad

El doctor Bonenfantes forzaba su memoria, murmurando:

-¿Un recuerdo de Navidad?… ¿Un recuerdo de Navidad?…

Y, de pronto, exclamó:

“-Sí, tengo uno, y por cierto muy extraño. Es una historia fantástica, ¡un milagro! Sí, señoras, un milagro de Nochebuena.

“Comprendo que admire oír hablar así a un incrédulo como yo. ¡Y es indudable que presencié un milagro! Lo he visto, lo que se llama verlo, con mis propios ojos.

“¿Que si me sorprendió mucho? No; porque sin profesar creencias religiosas, creo que la fe lo puede todo, que la fe levanta las montañas. Pudiera citar muchos ejemplos, y no lo hago para no indignar a la concurrencia, por no disminuir el efecto de mi extraña historia.

“Confesaré, por lo pronto, que si lo que voy a contarles no fue bastante para convertirme, fue suficiente para emocionarme; procuraré narrar el suceso con la mayor sencillez posible, aparentando la credulidad propia de un campesino.

“Entonces era yo médico rural y habitaba en plena Normandía, en un pueblecillo que se llama Rolleville.

“Aquel invierno fue terrible. Después de continuas heladas comenzó a nevar a fines de noviembre. Amontonábanse al norte densas nubes, y caían blandamente los copos de nieve tenue y blanca.

“En una sola noche se cubrió toda la llanura.

“Las masías, aisladas, parecían dormir en sus corralones cuadrados como en un lecho, entre sábanas de ligera y tenaz espuma, y los árboles gigantescos del fondo, también revestidos, parecían cortinajes blancos.

“Ningún ruido turbaba la campiña inmóvil. Solamente los cuervos, a bandadas, describían largos festones en el cielo, buscando la subsistencia, sin encontrarla, lanzándose todos a la vez sobre los campos lívidos y picoteando la nieve.

“Sólo se oía el roce tenue y vago al caer los copos de nieve.

“Nevó continuamente durante ocho días; luego, de pronto, aclaró. La tierra se cubría con una capa blanca de cinco pies de grueso.

“Y, durante cerca de un mes, el cielo estuvo, de día, claro como un cristal azul y, por la noche, tan estrellado como si lo cubriera una escarcha luminosa. Helaba de tal modo que la sábana de nieve, compacta y fría, parecía un espejo.

“La llanura, los cercados, las hileras de olmos, todo parecía muerto de frío. Ni hombres ni animales asomaban; solamente las chimeneas de las chozas en camisa daban indicios de la vida interior, oculta, con las delgadas columnas de humo que se remontaban en el aire glacial.

“De cuando en cuando se oían crujir los árboles, como si el hielo hiciera más quebradizas las ramas, y a veces desgajábase una, cayendo como un brazo cortado a cercén.

“Las viviendas campesinas parecían mucho más alejadas unas de otras. Vivíase malamente; cada uno en su encierro. Sólo yo salía para visitar a mis pacientes más próximos, y expuesto a morir enterrado en la nieve de una hondonada.

“Comprendí al punto que un pánico terrible se cernía sobre la comarca. Semejante azote parecía sobrenatural. Algunos creyeron oír de noche silbidos agudos, voces pasajeras. Aquellas voces y aquellos silbidos los daban, sin duda, las aves migratorias que viajaban al anochecer y que huían sin cesar hacia el sur. Pero es imposible que razonen gentes desesperadas. El espanto invadía las conciencias y se aguardaban sucesos extraordinarios.

“La fragua de Vatinel hallábase a un extremo del caserío de Epívent, junto a la carretera intransitada y desaparecida. Como carecían de pan, el herrero decidió ir a buscarlo. Entretúvose algunas horas hablando con los vecinos de las seis casas que formaban el núcleo principal del caserío; recogió el pan, varias noticias, algo del temor esparcido por la comarca, y se puso en camino antes de que anocheciera.

“De pronto, bordeando un seto, creyó ver un huevo sobre la nieve, un huevo muy blanco; inclinose para cerciorarse; no cabía duda; era un huevo. ¿Cómo sé hallaba en tan apartado lugar? ¿Qué gallina salió de su corral para ponerlo allí? El herrero, absorto, no se lo explicaba, pero cogió el huevo para llevárselo a su mujer.

“-Toma este huevo que encontré en el camino.

“La mujer bajó la cabeza, recelosa:

“-¿Un huevo en el camino con el tiempo que hace? ¿No te has emborrachado?

“-No, mujer, no; te aseguro que no he bebido. Y el huevo estaba junto a un seto, caliente aún. Ahí lo tienes; me lo metí en el pecho para que no se enfriase. Cómetelo esta noche.

“Lo echaron en la cazuela donde se hacía la sopa, y el herrero comenzó a referir lo que se decía en la comarca.

“La mujer escuchaba, palideciendo.

“-Es cierto; yo también oí silbidos la pasada noche, y entraban por la chimenea.

“Sentáronse y tomaron la sopa; luego, mientras el marido untaba un pedazo de pan con manteca, la mujer cogió el huevo, examinándolo con desconfianza.

“-¿Y si tuviese algún maleficio?

“-¿Qué maleficio puede tener?

“-¡Toma! ¡Si yo supiera!

“-¡Vaya! Cómetelo y no digas bestialidades.

“La mujer abrió el huevo; era como todos, y se dispuso a tomárselo con prevención, cogiéndolo, dejándolo, volviendo a cogerlo. El hombre decía:

“-¿Qué haces? ¿No te gusta? ¿No es bueno?

“Ella, sin responder, acabó de tragárselo. Y de pronto fijó en su marido los ojos, feroces, inquietos, levantó los brazos y, convulsa de pies a cabeza, cayó al suelo, retorciéndose, dando gritos horribles.

“Toda la noche tuvo convulsiones violentas y un temblor espantoso la sacudía, la transformaba. El herrero, falto de fuerza para contenerla, tuvo que atarla.

“Y la mujer, sin reposo, vociferaba:

“-¡Se me ha metido en el cuerpo! ¡Se me ha metido en el cuerpo!

“Por la mañana me avisaron. Apliqué todos los calmantes conocidos; ninguno me dio resultado. Estaba loca.

“Y, con una increíble rapidez, a pesar del obstáculo que ofrecían a las comunicaciones las altas nieves heladas, la noticia corrió de finca en finca: ‘La mujer de la fragua tiene los diablos en el cuerpo.’

“Acudían los curiosos de todas partes; pero sin atreverse a entrar en la casa, oían desde fuera los horribles gritos, lanzados por una voz tan potente que no parecían propios de un ser humano.

“Advirtieron al cura. Era un viejo incauto. Acudió con sobrepelliz, como si se tratara de auxiliar a un moribundo, y pronunció las fórmulas del exorcismo, extendiendo las manos, rociando con el hisopo a la mujer, que se retorcía soltando espumarajos, mal sujeta por cuatro mocetones.

“Los diablos no quisieron salir.

“Y llegaba la Nochebuena, sin mejorar el tiempo.

“La víspera, por la mañana, el cura fue a visitarme:

“-Deseo -me dijo- que asista la infeliz a la misa de gallo. Tal vez Nuestro Señor Jesucristo la salve, a la hora en que nació de una mujer.

“Yo respondí:

“-Me parece bien, señor cura. Es posible que se impresione con la ceremonia, muy a propósito para conmover, y que sin otra medicina pueda salvarse.

“El viejo cura insinuó:

“-Usted es un incrédulo, doctor, y, sin embargo, confío mucho en su ayuda. ¿Quiere usted encargarse de que la lleven a la iglesia?

“Prometí hacer para servirle cuanto estuviese a mi alcance.

“De noche comenzó a repicar la campana, lanzando sus quejumbrosas vibraciones a través de la sombría llanura, sobre la superficie tersa y blanca de la nieve.

“Bultos negros llegaban agrupados lentamente, sumisos a la voz de bronce del campanario. La luna llena iluminaba con su tibia claridad todo el horizonte, haciendo más notoria la pálida desolación de los campos.

“Fui a la fragua con cuatro mocetones robustos.

“La endemoniada seguía rugiendo y aullando, sujeta con sogas a la cama. La vistieron, venciendo con dificultad su resistencia, y la llevaron.

“A pesar de hallarse ya la iglesia llena de gente y encendidas todas las luces, hacía frío; los cantores aturdían con sus voces monótonas; roncaba el serpentón; la campanilla del monaguillo advertía con su agudo tintineo a los devotos los cambios de postura.

“Detuve a la mujer y a sus cuatro portadores en la cocina de la casa parroquial, aguardando el instante oportuno. Juzgué que éste sería el que sigue a la comunión.

“Todos los campesinos, hombres y mujeres, habían comulgado pidiendo a Dios que los perdonase. Un silencio profundo invadía la iglesia, mientras el cura terminaba el misterio divino.

“Obedeciéndome, los cuatro mozos abrieron la puerta y acercáronse a la endemoniada.

“Cuando ella vio a los fieles de rodillas, las luces y el tabernáculo resplandeciente, hizo esfuerzos tan vigorosos para soltarse que a duras penas conseguimos retenerla; sus agudos clamores trocaron de pronto en dolorosa inquietud la tranquilidad y el recogimiento de la muchedumbre; algunos huyeron.

“Crispada, retorcida, con las facciones descompuestas y los ojos encendidos, apenas parecía una mujer.

“La llevaron a las gradas del presbiterio, sosteniéndola fuertemente, agazapada.

“Cuando el cura la vio allí, sujeta, se acercó cogiendo la custodia, entre cuyas irradiaciones de oro aparecía una hostia blanca, y alzando por encima de su cabeza la sagrada forma, la presentó con toda solemnidad a la vista de la endemoniada.

“La mujer seguía vociferando y aullando, con los ojos fijos en aquel objeto brillante; y el cura estaba inquieto, inmóvil, hasta el punto de parecer una estatua.

“La mujer mostrábase temerosa, fascinada, contemplando fijamente la custodia; presa de terribles angustias, vociferaba todavía; pero sus voces eran menos desgarradoras.

“Aquello duró bastante.

“Hubiérase dicho que su voluntad era impotente para separar la vista de la hostia; gemía, sollozaba; su cuerpo, abatido, perdía la rigidez, recobraba su blandura.

“La muchedumbre se había prosternado con la frente en el suelo; y la endemoniada, parpadeando, como si no pudiera resistir la presencia de Dios ni sustraerse a contemplarlo, callaba. Luego advertí que se habían cerrado sus ojos definitivamente.

“Dormía el sueño del sonámbulo, hipnotizada…, ¡no, no!, vencida por la contemplación de las fulgurantes irradiaciones de la custodia de oro; humillada por Cristo Nuestro Señor triunfante.

“Se la llevaron, inerte, y el cura volvió al altar.

“La muchedumbre, desconcertada, entonó un tedeum.

“Y la mujer del herrero durmió cuarenta y ocho horas seguidas. Al despertar, no conservaba ni la más insignificante memoria de la posesión ni del exorcismo.

“Ahí tienen, señoras, el milagro que yo presencié.

Hubo un corto silencio y, luego, añadió:

-No pude negarme a dar mi testimonio por escrito.


Imagenes con poemas de navidad

Hoy les dejamos una serie de imagenes que seguramente les serán muy útiles para enviar esta próxima navidad, es una recopilación de imagenes con un poema o frase de navidad insertada en la misma, las cuales pueden descargar y enviar por las redes sociales como facebook y twitter a sus amigos y familiares.


Poema Mi tren de navidad

Se acerca navidad y para ir entrando en calor con esta celebración, vamos a empezar con algunos poemas navideños antes que inicie el mes de diciembre.  Este primer poema fue sacado de internet y aparentemente la autora se llama Magali Sauceda.

Mi tren de navidad.

tren de navidad

Poema tren de navidad

Quiero que esta navidad sea diferente,

quisiera ser un tren enorme para poder subir a toda mi gente

y a cada vagón ponerle un nombre distinto

para que cada uno de ellos suba

y se quede ahí, siempre, siempre conmigo…

Quisiera que cada vagón fuera diferente

para hacer sentir muy feliz a toda mi gente

y que ellos a su vez invitaran a sus amigos

para subir en mi tren y recorrer juntos el camino…

y así poder llegar cada uno a nuestro destino….

Y quizás te preguntarás que nombre lleva cada vagón,

ahora te los digo con todo el corazón, empecemos pues por

paz, amor, felicidad, prosperidad, fe,

éxito, esperanza, amistad, solidaridad, fuerza, dedicación,

sensibilidad, caridad, apoyo, carisma, humor, liderazgo,

risas, amor, ternura, compasión, carcajadas y emoción,

y también porque no? quizás un poco de dolor, para que así

puedas valorar, todos los vagones por los que has de pasar…

cada uno de ellos lo disfrutarás y ahí conocerás el valor de la amistad…

¡y se que no querrás, de mi tren jamás bajar!

Pero yo no quisiera que solo fuera en navidad,

quisiera todo un año para poderte demostrar

que el espíritu navideño si puede perdurar

solo es cuestión… de que tu quieras, a mi tren abordar…

y ser parte del sueño para convertirlo en realidad…

Quisiera esta Navidad poderte regalar todo eso y mucho más

pero lo más importante que yo quiero que tengas

es el corazón con las puertas bien abiertas,

para dejar entrar la luz de una estrella….

llamada Jesús… y que nunca, nunca te alejes de ella…

pues solo con él encontrarás la Navidad eterna.

Poema de Magali Sauceda de México


Poema A orillas del Duero de Antonio Machado

orilla del duero imagen

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!… Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.


Imagenes para San Valentin, 14 de Febrero

Para todos aquellos que desean regalar alguna postal para el 14 de febrero, día en el que se celebra el Día de San Valentín, hoy les dejamos una serie de imágenes que pueden regalar a la persona que quieren.